Todo el libro de Enrique Darriba, si lo contemplamos, más allá de su ejercicio verbal poético, es una columna que se transparenta como tal, si ejercitamos una lectura que a un tiempo pasa páginas y ve el conjunto de ellas como un caligrama, uno que se multiplica en tres secciones que dibujan una y muchas columnas en sus tres partes. Los primeros textos son la basa, los segundos se muestran como fustes, los terceros como capiteles, de allí el título (compendio de?) y el arte objetual de esta obra de poeta que se propone elevar el texto a arquitectura, diseñarlo como aquello que en su utilidad sostiene el edificio de la palabra. Estos versos, de uno de los poemas-fustes, sintetizan la razón y la voluntad de esta escritura: "armadura de nubes / viguería / contra el lecho?, la vertical artística que une el cielo y la "llaga? del parto, del amor y de la muerte, donde el lecho refleja ese cielo al que se dirige todo templo (discursivo y material) y viceversa, la vida entre sus dos únicos acontecimientos de relevancia. Quien lea este Columnario con la curiosidad debida no dejará de darse cuenta de que éste es