El niño de la verja es una memoria autobiográfica donde el autor relata episodios de su infancia durante el periodo de cierre fronterizo y aislamiento entre Gibraltar y España (1969-1982). La aventura comenzaba con los viajes en barco a Tánger y de vuelta a Algeciras para pasar las vacaciones escolares en la casa de su abuela en La Línea de la Concepción, descubriendo juegos, espectáculos y actividades que marcarían su posterior devenir vital y literario. Además se fraguaron las tres grandes obsesiones que le han acompañado desde la niñez: el cine, el rock n roll y los salones recreativos de los setenta, este último desafortunadamente ya algo en vías de extinción si no enteramente aniquilado por el mundo moderno digital. El libro es un homenaje a una época olvidada pero no solo un ejercicio de nostalgia, porque también mira hacia adelante apostando por la normalización de relaciones con España, y por la culminación exitosa del histórico acuerdo entre Reino Unido y la UE para establecer un nuevo paradigma de cooperación y prosperidad compartida para superar los desencuentros diplomáticos del pasado.